Tu poder no empieza en tu cuerpo, empieza en tu mente, en como te hablas, en lo que crees de ti. Antes de transformar lo físico, entrenas tu mentalidad.
Controla tu mente, conquista tu cuerpo. Así empieza todo. Cuida el cuerpo desde adentro; piensa en tus músculos, piensa en tus huesos y como circula la sangre en ella. Cada movimiento o decisión que tomamos, cualquier acción o alimento puede cambiar tu día. Y cuando comienzas a realizar ejercicio también pensar en la recuperación



